LA SEMILLA DEL MAL.
Las influencias de SANTOS.
NO ES MI CULPA. O sea…no tanto, la culpa -realmente- la tiene el contexto histórico. Claro, si hubiera nacido en Paris a mediados de los sesenta, seguramente hubiera soñado ser el nuevo Godard (y me vestiría bien y pesaría 20 kilos menos). Pero no. Nací en 1983 en Santiago de Chile. Literalmente, el culo del mundo. Culo, eso si, pero limpio. Un país bajo una dictadura de la que nunca me di cuenta gracias a mi imberbe edad y a una tonelada de películas masivas-comerciales-norteamericanas, realizadas para olvidarnos del mundo real. Mi educación cinematográfica comenzó con
Regreso al futuro 2,
Cazafantasmas 2,
Gremlins 2 y
Terminator 2. Tiempo después, descubriría sus “precuelas”. Entonces, claro, es difícil ser un director-latino-serio-ganador-de-San-Sebastían cuando te criaste con un menú audiovisual tan particular. Quizá por mi condición de sudaca (ilegal, mas encima) debería hacer películas sociales, con niños pobres con pistolas o Marías llenas de gracia o cocaína, lo que venga primero…pero el destino quiso otra cosa. El destino quiso que hiciera una película de ciencia ficción, con dimensiones paralelas y superhéroes.